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Polémica

Camillo Berneri

Camillo Berneri

Claudio VENZA

En Italia, y no sólo allí, se vuelve a descubrir la personalidad de Camilo Berneri, asesinado en Barcelona, en mayo de 1937, a los cuarenta años de edad. En los últimos tiempos se han dedicado a su figura varios libros y congresos, ensayos y públicos recuerdos, entre otros una reciente y vivaz obra de teatro. En la valoración de este protagonista de la lucha antifascista y antiestalinista ha jugado un destacado papel el Archivo Famiglia Bemeri de Reggio Emilia que, desde hace décadas, recoge la documentación y la bibliografía relacionada con el personaje.

¿Qué aspectos de su agitada vida han despertado más interés?

Hasta hace pocos años Berneri era conocido ante todo por el hecho de haber sido asesinado. Y el homicidio había sido justamente denunciado por los anarquistas y otros revolucionarios, y la responsabilidad fue atribuida a los estalinistas italianos, que por otro lado lo habían reivindicado públicamente. Véase, por ejemplo, lo que escribía a finales de mayo de 1937 en Il grido del popolo, periódico de la emigración italiana en Francia, controlado por ellos.

En los últimos tiempos se ha evidenciado la profundidad de su doble compromiso: antifascista y antiestalinista. En contra del régimen de Mussolini, Berneri apoyó la línea del antifascismo de acción. Con muchos anarquistas, y también con militantes de Giustizia e Liberta, el movimiento liberal socialista y revolucionario de Carlo Rosselli, afirmó la necesidad y la urgencia de realizar ataques precisos a las estructuras de la dictadura, dentro y fuera de Italia. El régimen fascista se había hecho con el poder en Italia gracias a la violencia de los «escuadristas», y se mantenía con un poderoso aparato policiaco y judicial: todo eso justificaba ampliamente el recurso a métodos de lucha radicales y frontales. En contra del estalinismo, Berneri propuso la superación de las incertidumbres de muchos militantes del movimiento obrero, por ejemplo socialistas y republicanos, que aceptaban el papel protector que aparentemente jugaba la Unión Soviética a nivel internacional. Desde las páginas del periódico Guerra di Classe, publicado en Barcelona desde el octubre 1936, denunciará sin reticencia la represión que se estaba montando con los juicios farsa en la URSS y las amenazas en España hacia los militantes del POUM, difundidas junto a calumnias infamantes. Y eso en el marco de un evidente asalto efectuado por los agentes de Stalin al poder estatal, tanto el militar como el propagandístico. Estos artículos antiestalinistas provocaron las protestas de los diplomáticos rusos, y la consiguiente inserción del nombre de Berneri en la lista de los «enemigos del pueblo». Un motivo más para eliminarlo.

Hubo también otros aspectos de su actividad que llamaron la atención de intelectuales e historiadores atentos a las biografías revolucionarias. Se ha evidenciado su precoz militancia socialista: a los 15 años, y dejó un positivo recuerdo en el ambiente proletario que frecuentaba por la seriedad y la integridad moral de su compromiso político. Otros investigadores han analizado el conflicto interior que le acompañó durante toda su vida: por un lado una fuerte atracción hacia sus afectos familiares, y por el otro las necesidades de la lucha revolucionaria, que le llevaron a conocer, como otros muchos militantes libertarios (no solamente ellos), detenciones y condenas, fugas precipitadas y clandestinidad, cárceles y expulsiones.

Se ha subrayado también cierta ingenuidad imprudente, que lo expuso a las provocaciones de los agentes del fascismo, o su generosidad y capacidad de superar sus notables limites biológicos, tanto visuales como auditivos, así como su escasa resistencia frente a los esfuerzos físicos. Así, por ejemplo, en el exilio francés cargó con trabajos pesados en la construcción y en las trincheras de Monte Pelato, y en el frente aragonés se arriesgó a combatir con las armas en la mano. En ambos casos tuvieron que convencerlo sus compañeros de que su puesto de lucha estaba en otro tipo de tareas.

¿Cuáles son los temas centrales de su pensamiento multiforme?

Una insaciable curiosidad empujaba Berneri a seguir líneas de investigación polivalentes, y según varios críticos, dispersas. Su manera de enfocar los problemas le llevaba a no conformarse con fáciles respuestas estereotipadas a la cuestión central: las posibilidades reales de la revolución libertaria, su gran objetivo, utópico y concreto a la vez. En las discusiones sobre filosofía o psicología, sobre sociología o historia antigua, él pedía que le proporcionaran ejemplos efectivos de los milenarios esfuerzos titánicos de la humanidad oprimida. Y se interrogaba sobre las pequeñas conquistas y grandes derrotas de los que habían intentado rebelarse al poder dominante en nombre de la dignidad humana.

También sus estudios sobre las religiones, la ética y las reflexiones sobre el papel de la mujer y de la sexualidad en la historia social eran utilizados para comprender los grandes obstáculos encontrados en el largo camino para emanciparse de la explotación. En su reelaboración original del pensamiento anarquista, del cual sentía la necesidad de una puesta al día, sacaba útiles elementos de fuentes adicionales a la tradicional lucha de clases. Por eso, por ejemplo, consideraba importante la valorización del federalismo por parte de un burgués progresista lombardo como Carlo Cattaneo, o la especial contribución de un pensador y político radical como Gaetano Salvemini, que había sido su docente de referencia. Su continua curiosidad intelectual le llevaba a rechazar la cómoda respuesta del sectarismo y del esquematismo, que encontraba también en las filas de los anarquistas, ya intentar superar todas las tendencias al conformismo y a la superficialidad, precursoras de un nuevo dogmatismo simplista.

Cabe recordar que la compleja personalidad intelectual de Berneri ha sido recientemente y forzadamente reinterpretada, por lo menos en Italia, en clave de ideología neoliberal. Se ha dicho que sus reflexiones teóricas y sus redefiniciones políticas lo pondrían en una condición de sustancial equidistancia entre anarquismo y liberalismo. Creo que esta interpretación no está bien fundamentada, sea por las constantes referencias criticas de Berneri a los valores fundamentales del anarquismo clásico (por así llamarlo), sea porque no se pueden valorar correctamente cada una de las frases de un intelectual militante fuera del contexto colectivo del movimiento en el cual participa. Desde este doble punto de vista de la referencia crítica y del contexto, Berneri mantuvo su rechazo a la jerarquía política y su aceptación del principio de igualdad entre los seres humanos. Se trata claramente de principios coherentes con el proyecto anarquista de liberación social con el cual Camillo Berneri se identificó completamente, hasta el punto de arriesgar su propia vida.

Intelectual inorgánico, por supuesto, y militante sui generis. Pero eso es lógico y previsible en el interior de un movimiento, el libertario, que siempre ha valorado la divergencia individual y la simbiosis entre organización e individuo, entre eficacia y autonomía, entre aspiraciones colectivas y dimensión personal.

La convivencia en Berneri del intelectual y el militante nos reenvía a una singular coincidencia: desaparecen casi simultáneamente tres grandes personalidades del movimiento obrero italiano e internacional. El 3 de mayo se conmemoraba con respeto en Radio Barcelona la figura de Antonio Gramsci, fallecido unos días antes tras un largo periodo de reclusión en una cárcel fascista. El 6 de mayo el mismo Berneri fue encontrado cadáver en la Plaza de la Generalitat. Al rededor de un mes más tarde, Carlo Rosselli, con su hermano Nello, era eliminado por una escuadra de fascistas franceses a las ordenes del régimen fascista italiano.

La eliminación de Berneri y Rosselli en particular, ambos victimas de juegos estatales en torno a la guerra civil en España, tuvo notables consecuencias en la debilitación de dos movimientos socialistas antiautoritarios italianos. En la Italia de 1945 estas dos personalidades habrían podido pesar mucho, por su experiencia y capacidad de proyección, en la reorganización de un espacio autónomo en el movimiento obrero, dominado ya por un PCI de ciega obediencia estalinista. Carlo Rosselli no estará presente durante la reconstrucción del movimiento Giustizia e Libertá, que se había transformado, durante la Resistencia armada del 1943, en el Partito d'Azione. Esta formación política, con posiciones radicalmente laicas y progresistas, desaparecerá después de pocos años. Camillo Berneri habría podido ofrecer una importante contribución a la actualización del anarquismo italiano, en la práctica marginado por la polarización, también a escala nacional, entre los dos bloques, el occidental capitalista y el oriental comunista de Estado.

La historia de los movimientos de emancipación está enlazada a las iniciativas colectivas de los pueblos, pero no comprenderíamos muchas cosas fundamentales sin considerar de manera adecuada cada importante acontecimiento individual. y la vida y la muerte de Berneri, y por supuesto de Andreu Nin, nos proporcionan muchos estímulos en ese sentido.

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