Bakunin y Nechaev
Ángel J. CAPPELLETTI
Una imagen bastante difundida de Bakunin nos la presenta como un revolucionario vinculado al nihilismo y al terrorismo. La imagen es más bien una caricatura, pero como toda caricatura se basa en la deformación o, a veces se diría, en la sublimación de algunos rasgos reales. En este caso, uno de tales rasgos está dado en el hecho de que Bakunin mantuvo relaciones con un célebre terrorista ruso de su tiempo, llamado Nechaev.
Estas relaciones condujeron a una franca ruptura, que reveló un disenso ideológico bastante profundo.
Sergei Gennadievich Nechaev había nacido cerca de Moscú, en 1847, hijo de una costurera y de un pintor de brocha gorda. Trabajó como maestro en San Petersburgo e ingresó en la universidad de esa capital cuando tenía veintiún años. Entre sus condiscípulos había, sin duda, algunos que serían más tarde anarquistas, como Cherkesoff, amigo de Kropotkin y de Malatesta en Londres, pero sus ideas, durante el período universitario, no pueden calificarse precisamente de anarquistas. Todo nos inclina a creer que era un jacobino, que pretendía seguir el camino de Babeuf y de Blanqui «Aunque Nechaev todavía no sabía francés –dice Paul Avrich– participaba en discusiones sobre la historia de Buonarotti de La conspiración de los iguales de Babeuf, un libro que ayudó a encaminar toda una generación de rusos rebeldes, y sus sueños pronto estuvieron dominados por sociedades secretas y la vida conspirativa. Se encontró irresistiblemente atraído por el jacobinismo y el blanquismo y cuando más adelante visitó a Ralli en Suiza, llevaba libros de Rousseau y Robespierre, y sus tendencias autoritarias, su pretensión de conocer "el deseo general" y de "forzar al pueblo a ser libre" ya estaban bien desarrolladas» (Bakunin y Nechaev, Ruta, Caracas, 1975 n.º 25, pp. 5-6).
En el joven Nechaev, que pronto se convirtió en líder de un grupo de estudiantes revolucionarios, pesaba especialmente la tradición del jacobinismo ruso (que, dicho sea de paso, se extiende desde el decembrista Pestel hasta el bolchevique Lenin, es decir, desde 1820 a 1920) y en particular las ideas de Zaichnevsky (autor de Joven Rusia, obra que evoca a los carbonarios, vinculados a Blanqui) y de Kachev, con quien colaboró en la elaboración del Programa de Acción Revolucionaria. Detenido e interrogado por la policía, Nechaev decidió exiliarse, no sin hacer creer a sus compañeros que había sido encerrado en la célebre fortaleza de Pedro y Pablo. De hecho, cruzó la frontera en marzo de 1869 y se dirigió a Suiza donde en seguida buscó a Bakunin y se presentó a él como delegado de una gran fuerza revolucionaria rusa.
Bakunin lo recibió con entusiasmo, no sólo porque este «cachorro de tigre» renovó, como dice Carr, su esperanza revolucionaria, sino también porque confirmaba su fe en las ocultas y tremendas potencialidades del pueblo ruso.
El mismo Carr escribe: «No fue pura coincidencia que la primera persona con quien Nechaev se encontró a su llegada a Ginebra fuera precisamente Bakunin. El prestigio del veterano revolucionario atrajo al ambicioso joven, quien esperaba conseguir también algún día su prestigio, pero ahora no tenía en su haber más que mucha energía, una fe desmesurada en sí mismo y una fértil imaginación. Como todos los visitantes de Bakunin, Nechaev quedó impresionado por el aspecto gigantesco y la magnética personalidad del viejo luchador, y se propuso impresionarle. Le contó cómo acababa de escaparse de la fortaleza de Pedro y Pablo, donde había estado encerrado como cabecilla del movimiento revolucionario de los estudiantes. Había llegado a Suiza como delegado de un comité revolucionario ruso que tenía su dirección central en San Petersburgo, y estaba esparciendo un reguero de pólvora revolucionaria a través de todo el país... El temperamento de Bakunin no tenía sitio para el escepticismo, por lo que se creyó a pie juntillas todo lo que le dijo Nechaev, y éste, lo mismo que Bakunin, poseía el don de ganarse la admiración y la confianza de sus nuevas amistades. Desde el primer instante se entusiasmó con Nechaev, de la misma manera que tantos otros se habían entusiasmado con Bakunin» (op. cit. pp. 404-405).
Se estableció entre ambos una estrecha amistad que pronto se tradujo en actividad común. En los meses siguientes publicaron una serie de folletos destinados a la propaganda revolucionaria en Rusia. Entre ellos uno, que sin duda escribió el mismo Bakunin, se titula Una palabra a nuestros jóvenes hermanos de Rusia; otro, que es también una exhortación a la juventud estudiosa y se llama Estudiantes rusos, pertenece al poeta Ogarev, amigo de Herzen, que por entonces seguía viviendo con él en Londres; otro, que constituye igualmente un llamado a los estudiantes universitarios, aunque más violento y sanguinario que los anteriores, A los estudiantes de la Universidad, la Academia y el Instituto Técnico, lleva la firma del propio Nechaev, el cual parece ser también autor de otros dos panfletos anónimos: Principios de la Revolución y Cómo se presenta la cuestión revolucionaria (aunque este último bien pudiera ser de Bakunin).
En cuanto al Catecismo del revolucionario otro de los panfletos editados en este momento, su paternidad ha sido objeto de largas discusiones. «Precedido por documentos anteriores del movimiento revolucionario europeo, expresa ideas y sentimientos que ya habían sido propuestos por Zichnevski e Ishutin en Rusia y por los carbonari y la Joven Italia en el Oeste. Pero al llevar hasta un último extremo la crueldad y la inmoralidad de sus predecesores, constituye la mayor declaración de un credo revolucionario que ha ocupado un puesto prominente en la historia revolucionaria por más de un siglo. En el Catecismo, el revolucionario es descrito como un completo inmoral, dispuesto a cometer cualquier crimen, cualquier traición, cualquier bajeza o engaño que pueda traer la destrucción del orden existente» (P. Avrich, op. cit. p. 11).
Se trata, en verdad, como dice Nicolás Walter (citado por el mismo Avrich), de un «documento revoltoso en vez de revolucionario», que constituye la expresión de un «revolucionarismo puro, total, fanático, destructivo, nihilista y derrotista». Sin ninguna clase de vacilación o de escrúpulo, el Catecismo echa por la borda toda la moral de la sociedad contemporánea y sostiene que el revolucionario «sólo considera moral aquello que contribuye al triunfo de la revolución», con lo cual entroniza el principio que por entonces todo el mundo llamaba jesuítico, de que el fin justifica los medios. Según el autor del singular panfleto, quien quiera hacer la revolución debe ahogar en su corazón, con la fría pasión de la causa revolucionaria, «los sentimientos acomodaticios y enervantes de la familia, la amistad, el amor, la gratitud, el honor incluso», y «noche y día su único pensamiento, su meta invariable debe ser... la destrucción despiadada».
En vista de ello, no puede extrañar a nadie que en nuestros días el mencionado Catecismo haya sido leído con entusiasmo y reeditado por el grupo La Pantera Negra.
En cuanto el folleto apareció, los marxistas no tardaron en aprovecharlo como pieza de convicción dentro de su campaña antibakuninista.
Carr, cuyas simpatías por el marxismo corren parejas con su falta de comprensión y de simpatía por Bakunin, está convencido de que el Catecismo fue escrito por éste y que a pesar del desmentido de los anarquistas, en la controversia subsiguiente «el fallo ha sido favorable a los marxistas». He aquí sus argumentos: «Es poco probable que Bakunin, que era un consumado autor de folletos, dejase en manos de un estudiante inexperto la exposición de sus ideas. La evidencia intrínseca de ello es además, concluyente. Los libelos están salpicados de efectos estilísticos y de juegos de palabras característicos de Bakunin ("el revolucionario sin palabrería", "la ocasión está al alcance de la mano", etc.). El Catecismo revolucionario es un típico ejemplo de una de las formas de composición favoritas de Bakunin. Incluso en el folleto firmado con el nombre de Nechaev se nota su huella, porque en él aparece citado en alemán su favorito proverbio hegeliano de los tiempos de su juventud: "Lo que es racional es real; lo que es real es racional". Y es muy dudoso que Nechaev conociera la filosofía de Hegel ni que entendiese el alemán» (op. cit. p. 408).
Si Bakunin no hubiera dejado en manos de Nechaev «estudiante inexperto» la exposición de las ideas sobre la revolución, éste no habría escrito ningún folleto sobre el tema, y sabemos positivamente que sí lo hizo. La evidencia intrínseca, contrariamente a lo que opina Carr está lejos de ser concluyente. El hecho de que en esos folletos aparezcan recursos estilísticos característicos de Bakunin puede significar que Nechaev estaba tan influido por él como para reproducir no sólo sus ideas sino también su modo peculiar de expresarlas.
El Catecismo, por lo demás, no es sólo una de las formas de composición favoritas de Bakunin sino también una de las formas de composición más usuales en la literatura doctrinaria (política, religiosa, etc.) de la época. El hecho de que en la obra se cite el famoso principio, «lo que es racional es real, lo que es real es racional», no significa ninguna especial versación en la filosofía de Hegel, ya que el mismo era ya un lugar común en la literatura filosófica y política de la época.
No es extraño que un marxista como B.P. Kozmin haya atribuido el Catecismo a Bakunin, ya que con ello pretendía desprestigiar al enemigo de Marx. Más raro resulta, en cambio, que también se lo atribuya Nettlau, gran admirador de Bakunin.
En efecto, si las razones internas de carácter estilístico con que se pretende demostrar que Bakunin fue el autor del famoso Catecismo no tienen valor, razones externas hay para demostrar por el contrario, sin dejar lugar a dudas, que no lo fue.
Por una parte, Confino ha puesto de manifiesto, en un preciso análisis comparativo, que este Catecismo del revolucionario tiene un estilo y un lenguaje totalmente diferente del Catecismo revolucionario que Bakunin compuso en 1866.
Por otra parte –y esto es lo realmente decisivo– el mismo Confino ha publicado hace unos años (1966) una carta inédita de Bakunin a Nechaev (hallada en la Biblioteca Nacional de París) en la que aquél condena lo que denomina «tu catecismo» y rechaza taxativamente su concepción revolucionaria, que califica de «sistema jesuítico» (el fin justifica los medios) (Cfr. Avrich, op. cit., pp. 13-14).
No cabe hoy, por tanto, duda alguna al respecto: el famoso Catecismo, antianarquista por jacobino y por amoral, no fue escrito por Bakunin, sino por su ocasional socio Nechaev.
Éste, al volver a Rusia, puso en práctica inmediatamente las ideas del Catecismo y comenzó a valerse del engaño, del chantaje, del terror, de todos los medios inmorales allí propiciados, a través de la sociedad secreta que fundó, La justicia del pueblo. Con la complicidad de algunos de los miembros de esta sociedad llegó hasta asesinar a un honesto estudiante de agronomía, enteramente dedicado a la causa popular, por el solo delito de haber cuestionado su omnímoda autoridad. Este hecho parece suficiente para demostrar que, si alguna ideología era ajena por completo a Nechaev, era precisamente el anarquismo, que no puede reconocer autoridad omnímoda ninguna ni como fin ni como medio. Dostoievski retrata a Nechaev en el personaje del loco nihilista Verkhovenski, en su novela Los endemoniados. Nechaev consiguió escapar, aunque muchos de sus compañeros fueron apresados y condenados a severas penas. Llegó nuevamente a Suiza. Pero allí sus relaciones con Bakunin empeoraron pronto hasta llegar a una verdadera y franca ruptura. En una importante carta, fechada el 2 de junio de 1870, Bakunin reprocha a Nechaev su falta de sinceridad para con él; se opone terminantemente a sus posiciones jacobinas y blanquistas; rechaza su amoralismo y opina que, en el fondo, no está haciendo otra cosa sino preparando una nueva opresión y una nueva explotación para el pueblo; le exhorta, en fin a renunciar a un jesuitismo que considera fatal para la causa revolucionaria. En verdad, como anota Guillaume, Bakunin «había sido víctima de su confianza demasiado grande, y de la admiración que le había inspirado al comienzo la energía salvaje de Nechaev».
A partir de 1870, Bakunin no vio más a Nechaev. Éste vivió un tiempo en Londres, regresó luego a Suiza, donde la policía lo entregó a los agentes del zar. Trasladado a Rusia y juzgado en Moscú, a comienzos de 1873, fue encerrado en la célebre fortaleza de Pedro y Pablo. Allí murió diez años más tarde: el 21 de diciembre de 1882, carcomido por la tisis.
Nechaev fue el prototipo del revolucionario amoral, para el cual no sólo se justifica la violencia sino también cualquier recurso, por vil y repugnante que sea, para lograr los fines de la revolución. Su posición distó mucho hasta de las ideas de Johann Most, el autor de la Revolutionäre Kriegswissenschaft.
No se le puede negar una gran energía, una apasionada constancia y una dedicación absoluta a la causa que había abrazado. Pero es evidente que sus ideas y actitudes tienen muy poco que ver con el anarquismo.
Kropotkin y Malatesta rechazaron en su tiempo con toda energía, en nombre del ideal anarquista, actitudes análogas a las suyas.
El mismo Bakunin, que lo acogió con gran entusiasmo y simpatía y que aún después de la ruptura con él jamás dejó de reconocer su coraje y su fuerza revolucionaria, advirtió a tiempo la incompatibilidad de su jesuitismo (el fin justifica los medios) con el anarquismo y el socialismo.
Si algo ha caracterizado siempre a todos los grandes pensadores anarquistas, y no sólo a Godwin y Proudhon, a Kropotkin y a Malatesta, a Rocker y a Landauer, sino también al mismo Bakunin (pese a su pasión por la destrucción) es un radical moralismo. Nada más ajeno al anarquismo que la idea de que todos los medios quedan santificados por la santidad del fin. Por el contrario, una buena parte del esfuerzo intelectual de los anarquistas se ha empleado en demostrar, contra los bolcheviques, por ejemplo, que la perversidad de los medios pervierte el fin y que los ideales mismos de la revolución se pudren y corrompen cuando se aspira a concretarlos por medios podridos y corruptos.
De hecho, pese a su ocasional amistad con Bakunin, Nechaev estaba más cerca de los jacobinos y de los blanquistas que del anarquismo.
1 comentario
Anonymous -
LOBO SOLITARIO ANARQUISTA.
O del asesinato como una de las bellas artes.
Anonymous
deben ser asesinadas ante todo aquellas personas que sean especialmente dañinas para la organización revolucionaria, con una muerte tan súbita y violenta que provoque el mayor temor al gobierno (SERGUÉI NECHÁYEV CATECISMO DEL REVOLUCIONARIO, §16).
Quien te vende la seguridad es quien ha puesto las condiciones para que vivas bajo un terror normalizado, disfrazado de democracia, bajo el gobierno vigente entendido como alianza entre el Capitalismo y el Estado, sus máximos representantes son los causantes de tu malestar y el de todo el pueblo.
Por tanto, al igual que la mayoría:
Has sido, vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, acorralado, adoctrinado, predicado, controlado, censurado, mandado, por seres que no tienen ni título, ni ciencia, ni virtud. Has sido, anotado, registrado, cotizado, tasado, timbrado, encuestado, catalogado, autorizado, amonestado, impedido, reformado, rectificado, corregido.
Has sido, explotado, monopolizado, extorsionado, presionado, mistificado, robado; luego, a la menor queja, a la primera palabra de queja, has sido reprimido, multado, vilipendiado, vejado, perseguido, hostigado, aturdido, desarmado, garroteado, encarcelado, fusilado, ametrallado, juzgado, condenado, deportado, sacrificado, vendido, traicionado, juzgado, engañado, ultrajado, deshonrado.
Como la mayoría, has sido anestesiado, adormilado, narcotizado, explotado, dominado y reprimido.
Hasta ahora tus respuestas han sido o bien hacerte daño a ti mismo o hacérselo a los que te rodean en un modo sin sentido, como desfogue de la tensión y del dolor, como catarsis del sufrimiento, o bien participar en mítines y organizaciones políticas con quienes, por medios pacíficos, no habéis logrado nada.
¿Vas a hacer tú algo decisivo y con sentido al respecto o seguirás manifestándote en tu tiempo libre de explotación y dominio con otros, llevando algunas pancartas que declaren deseas el fin de esta ignominia?
Si vas a hacer algo decisivo y radical al respecto, violento e irreversible, es posible que te conviertas en un lobo solitario anarquista.
También puede que hayas vivido una existencia tranquila, sin demasiados sometimientos, pero tengas el diablo de la anarquía en el cuerpo y al anarquismo en la conciencia, entonces también puedes reaccionar, pasar a la acción, convertirte en lobo solitario, dejar de tener identidad. Ya no eres blanco, ni negro, no eres homosexual ni heterosexual, no eres musulmán ni cristiano, como eres anarquista no eres nadie y eres todos. De ese modo eres el único que no actúa por venganza de un colectivo oprimido, eres el único que no actúa por resentimiento, devenido lobo ya solamente vives y actúas por el bien de todos y no pararás mientras el más ínfimo de los seres esté vejado y sometido.
La diferencia entre el lobo solitario anarquista y el lobo solitario de extrema derecha u otros está en la causa y el objetivo. La causa del lobo solitario anarquista es la anarquía, sus objetivos son los saqueadores, mientras que los lobos solitarios de extrema derecha tienen por causa el nazismo y por objetivos a los pobres, los negros, los homosexuales, los comunistas, otros lobos enajenados tienen por objetivo a cantantes o presentadores de televisión. Los yihadistas islámicos tienen por objetivo al Occidente que mata a sus familias y pueblos, pero solamente defienden lo suyo y su aberrante religión, no a toda la humanidad, como hacen los otros semitas, los judíos sionistas que ejecutan el genocidio palestino.
La ultraderecha, esos se nutren de la frustración, el odio y la venganza y focalizan su ira no sobre los responsables de que las cosas les vayan mal, sino sobre los que son más vulnerables que ellos, mayormente sometidos y vejados. Algunos en USA atacan a su gobierno federal, pero lo hacen en nombre del supremacismo blanco y pretenden ser más fascistas que aquellos a los que están atacando.
Solamente el lobo solitario anarquista tiene una causa justa y unos objetivos realmente responsables y no actúa por venganza ni odio, tampoco en beneficio propio o de unos pocos, sino para expandir la libertad y la igualdad de todos y favorecer así al anarquismo.
Lobo solitario anarquista has tomado tu decisión y ya no hay vuelta atrás. Recuperas así la fuerza que te habían arrebatado.
Si te rompieron, te humillaron, te quebraron, lo que llaman tus errores, culpas, crímenes o faltas, no han sido sino mecanismos de defensa, te trituraron, porque el sistema capitalista se ha ocupado bien de ti y de la mayoría de entre todos los demás.
La diferencia es que tú vas a hacer algo, algo decisivo al respecto.
Ahora ya sabes que los discursos no valen de nada, que las palabras son vano consuelo con una potencia extremadamente mermada, que, de manera desigual, lucha contra el Leviatán, contra el Estado capitalista, ese que fagocita todo discurso y rentabiliza toda acción pacifica a su favor.
Tu decisión de morir por la causa te redime. Todas tus faltas, si las hubiese, quedan anuladas, pasas a transformarte en un nuevo ser múltiple, que, en el anonimato, gana fuerza y recupera la potencia que te habían expropiado.
Ya estás muerto, has aprendido a morir para renacer como lobo, eres un ser de manada, pero que, al no poder contactar con los suyos, tendrá que permanecer solitario e invisible, anónimo e inencontrable.
Aprender a vivir y morir supone estar en el instante y no aceptar ya ninguna auctoritas, desprenderse de los deberes y las obligaciones impuestas desde el exterior o desde el interior.
Fuera entonces de toda dominación, libre de ataduras morales, ya no temes la muerte o la tortura.
Por fin quedas libre para actuar y en ese ámbito, eres soberano, aunque en los demás, tendrás que fingir ser un borrego, ser como los demás.
Ya eres especial, eres una sombra y ya nadie puede contigo, te has situado en el afuera del sistema y si lo haces bien, no podrán contigo ni podrán tocarte.
Tu objetivo es matar, matar a los defensores del Leviatán. Eso solamente lo sabes tú. Solamente la violencia de miles de lobos solitarios podrá derribar el sistema de opresión global sin fisuras que los saqueadores han instituido, las manifestaciones, los discursos, incluso las rebeliones y revoluciones violentas, necesitan de tu ayuda o no podrán nunca triunfar.
Ante todo, borra tus huellas, ninguna huella digital, ninguna pista, a nadie le cuentes que has renacido, que ya no eres débil ni estás triste, sino que cada vez eres más fuerte y osado, puede que algunos se extrañen por tu cambio, por tu paso firme, tu mirada serena y altiva, por tu fuerza y tu potencia, que tendrás que ocultar hábilmente en numerosas ocasiones para no ser descubierto y no levantar sospechas.
Nadie lo sabe, ni tu familia, ni tus allegados, ni tus pocos amigos, ni tus novias, nadie, solamente tú y la multitud que te habita sois conocedores de que eres un lobo solitario anarquista.
Prepárate, defiéndete, ya no solo resistas, sino que pasa a la ofensiva, el objetivo no es sino defensa propia, porque para un anarquista es ésta una defensa activa, un pasaje al acto y no ese generalizado hacerse daño a uno mismo para evitar hacérselo a los demás que te sumió en la debilidad, la depresión, la angustia, el malestar.
Los saqueadores mayores, presidentes de gobierno, directivos de las grandes empresas, banqueros, reyes, militares y policías de alto rango, bien sabes que esos objetivos son los más difíciles y que elegir uno de ellos requerirá una enorme paciencia e incluso años de planificación. Están siempre rodeados de cerdos, de policías y cuerpos de seguridad, pero veremos que no son inaccesibles, no son intocables, alguien dispuesto a morir puede acercarse a ellos y matarlos antes de caer, aunque el mayor logro sería poder acabar con alguno de ellos y salir impune para poder seguir con la matanza.
Quizá fuiste un criminal, quizá no, puede que hayas pasado por la cárcel, que hayas robado, traficado, destrozado a alguien a golpes por el mero hecho de que te llamó cara de tonto, que te hayan pillado alguna vez, o puede que nunca hayas roto un plato. Lo cierto es que has de saber en cualquier caso que solamente los crímenes resueltos salen a la luz y que es mentira que siempre pillan a los criminales, la mayoría de las veces se sale impune y solamente pillan a unos pocos, pero están interesado en que creas que son inexpugnables. Como los mayores criminales son ellos mismos, los saqueadores y su séquito de cerdos, aquellos a los que encierran son quienes responden de manera desesperada a lo opresión a la que se nos somete a todos.
El lobo solitario anarquista los va a matar, como renacido, ya no es un criminal, porque el criminal tiene por causa su lucro, le queda valentía para enfrentarse, actúa por desesperación o beneficio propio, mientras que el lobo tiene por causa la libertad en general, la libertad de todos, la anarquía.
Cierto que en el anarquismo hay pacifistas y sindicatos que actúan mediante protestas y manifestaciones sin alterar el orden público. El anarquismo del lobo solitario es el violento, el que va a destruir y matar, porque el otro es demasiado débil por sí solo para hacer ninguna mella en el Leviatán. Los otros anarquismos son afines, pero al lobo solitario le parecen con toda razón insuficientes, mermados y debilitados hasta lo famélico, impotente e inoperante.
Eres un asesino, pero no un criminal, eres un luchador por la libertad, tienes las virtudes de un Ronin, la tenacidad de un hashshashin, una vez que liberes la tierra de saqueadores y cerdos la buena comuna que surgirá de las cenizas del Leviatán tendrá que decidir en su asamblea si te condecora o te expulsa.
No temerás la expulsión futura del mundo nuevo y bueno que has ayudado a crear porque ya habrás estado muerto y habrás vivido en el desierto durante mucho tiempo. Tampoco temerás la integración en una comunidad donde ya no sea necesaria la violencia.
Eres ateo, ningún paraíso futuro te está a ti prometido, lo fabricarás para los demás matando y tu generosidad no necesitará ninguna recompensa. Lo haces porque es justo y por ser libre y que lo sean todos los demás, no hay mayor recompensa que la belleza de matar y morir por esa causa.
Más allá del matar y morir al que tienes que estar dispuesto, de lo que se trata es de un vivir. El modo de vivir del lobo solitario le llena de fuerza, tener que contenerse para no revelar a nadie que es un lobo y ya no una persona, crea un núcleo de energía que cada vez alcanza un mayor potencial.
Nada por los móviles, internet, redes sociales, repetimos, ningún rastro, la tecnología les pertenece, con sus algoritmos controlan a la población, la vigilan y la disciplinan. Tus medios son prehistóricos, paleolíticos, pertenecen al tiempo en el cual hubo comunas igualitarias nómadas, anteriores al saqueo.
El anarquismo violento ha usado armas de fuego y bombas en el pasado, todo eso deja hoy rastro y habría que evitarlo, si tienes que matar, utiliza un instrumento común, algo que no pueda tipificarse ni perseguirse como un arma, porque se puede matar con un paraguas, con un bolígrafo o con una sartén, si se saben usar como armas.
Tendrás que entrenar en artes marciales mixtas y te llevará al menos cinco años dominar la lucha cuerpo a cuerpo y tendrás usar los instrumentos como armas entrenando de manera autodidacta.
Desde luego puedes ser un lobo solitario tradicional, aprender a fabricar bombas o hacerte con un arma de fuego, una ballesta, un cuchillo, pero las armas son más fáciles de detectar para los cerdos y tu misión puede verse mayormente comprometida.
Si quieres ser invisible tendrás que llevar armas invisibles y variar las tácticas, para no ser predecible.
Volvamos sobre los objetivos. Anteriormente ya hemos señalado que los más grandes son más difíciles, de modo que, si no quieres ir a por caza mayor para empezar, lo que requiere años de planificación y entrenamiento, puedes ir a por caza menor y comenzar por el lema de Bakunin: la destrucción también es creación.
Surge la siguiente pregunta: ¿Qué destruir? Desde luego quieres destruir el sistema capitalista, el Estado, los bancos, la industria armamentística, pero esos objetivos pasan por sus representantes, llenos de cerdos de escolta y medidas de seguridad. Puedes entonces destruir sus bienes, que son bienes robados.
El capitalismo ha organizado las cosas de tal modo que si destruyes algo no solamente no le dañas, sino que le fortaleces, las guerras entre Estados, las guerras de los Estados contra los pueblos sin Estado y el continuo saqueo militar de los países así empobrecidos y esquilmados lo demuestran, su destrucción generalizada les genera beneficios.
Empezaste pinchando las cuatro ruedas a los coches de lujo, vehículos de ricos, de saqueadores, perjudicando y ralentizando de ese modo a sus propietarios, te hiciste un collar de estrellas, pero su reparación saldrá del sudor de los trabajadores que esos pijos explotan. Ese bucle favorece el negocio: compraventa de ruedas equivale al caucho expropiado a lejanas comunidades indígenas colonizadas. Pero con ello has podido impedir un negocio mayor, has interrumpido el flujo acelerado del capitalista, no ya el del Capital. Cada segundo que detenemos al saqueador es un segundo de libertad que ganamos para la causa, ganaríamos más tiempo aún con su muerte, la muerte del rico, del pijo, del CEO, del político, le sustituirán por otro, claro, pero cuando vean que muere igualmente, cada vez menos querrán ocupar su puesto y tener que vivir rodeados de guardaespaldas como el Papa o el presidente de los USA. ¡Magnicidio permanente!
En el destruir hay que ir a por los bienes privados de los más ricos y los más cabrones, no a por los públicos, solamente jodemos a los trabajadores si quemamos un autobús urbano, al día siguiente tendrán que hacinarse en un autobús de menos.
El conocimiento es poder, dicen, pero ellos lo tienen también expropiado, sin embargo, lo podemos liberar si lo usamos en su contra, lo cual, ya requiere estudio, paciencia, planificación y reflexión.
El lobo solitario es un hombre nuevo, ha redimido sus faltas pretéritas, pero toda la experiencia en cualquier área que haya podido alcanzar a fin de sabotear o destruir al Leviatán le pueden ser de utilidad en su nueva vida.
¿Has sido traficante? Fentanilo a pijos y ricachones, no al pueblo. ¿Has trabajado de electricista? Sin luz se van a quedar los saqueadores. ¿Tienes conocimientos de programación? Sus ordenadores van a dejar de funcionar.
El capítulo destruir tiene infinidad de variables, aunque todas ellas dejan rastro y son perseguibles, depende de lo cuidados en la acción que no sea descubierta. Nada de huellas físicas ni digitales. Destruir bienes, sabotear instalaciones, solamente detiene, ralentiza, frena, un poco, a la máquina de dominación. Ese destruir son pequeñas acciones que pueden servir como entrenamiento para las de más envergadura.
Matar es la acción por excelencia del lobo solitario. Ha elegido bien un objetivo y es capaz de dedicar la vida entera a conseguir ejecutarlo.
La revuelta multitudinaria ciega y destructiva te agrada, lobo solitario, pero eres demasiado inteligente como para no saber que los objetivos tienen que ser elegidos cuidadosamente para ser efectivos y tener resultados.
Estudio, estudio, estudio, anonimato, anonimato, anonimato, estudiar al objetivo, te familiarizas con su entorno, estudias sus recorridos, estudias el terreno, cada rastreo requiere anonimato, embozamiento, capucha y mascarilla, por ejemplo, saber eludir las cámaras, no llevar móvil que pueda ser geolocalizado para saber tu ubicación.
Ahora eres un cazador y el objetivo es tu presa. Fundamental es saber estar al acecho, ser invisible, no hacer ruido. Siendo imposible no dejar ningún rastro procurar borrarlos y minimizarlo al máximo, porque en este tipo de caza, una vez que se ha cobrado la pieza, el cazador pasa a ser la presa de los cerdos que usarán su fino olfato para darle caza a su vez.
Pero no te creas las películas, estadounidenses en la mayoría, destinadas a hacer creer a la población que sus sofisticados medios de caza no dejan escapar a nadie, al tiempo que infunden terror y miedo a la población dando la falsa imagen de que son los cerdos los protectores de la manada global explotada a la que llaman pueblo y ciudadanos.
El proceso de este tipo de cacería consiste en: planificación, ejecución y desaparición.
Inteligencia, paciencia, sigilo, entrega y perfección son necesarias para acometer la acción de caza de saqueadores.
Desde luego ha habido muchos anarquistas valientes que no han tenido ni cuidado ni paciencia, han robado bancos, matado reyes, quemado edificios, pero por ello han sufrido torturas, han sido encarcelados, fusilados, ahorcados. Pertenecen a esos grupos de conspiradores, a quienes respiran juntos el aire de la libertad que genera la violencia contra la opresión, pero su debilidad está en el grupo, pillado uno de ellos y torturado acabará por delatar a los demás, por mucha que sea su resistencia.
Lobo solitario anarquista, tienes la ventaja de la autonomía y tendrás que saber soportar la soledad, al no pertenecer a ningún grupo nadie puede delatarte. Puede ser que los cerdos te consideren un grupo en caso de detectarte, se equivocarán, pero estarán en lo cierto, porque como lobo solitario anarquista eres uno y múltiple, has formado entorno a ti un universo, una confederación de yoes en asamblea permanente que no permiten que ningún ego se torne hegemónico y abandone la causa.
La causa anarquista es lo esencial, es lo que le da la razón de ser a la Comuna de un múltiple lobo anarquista dispuesto para la acción: propagación de la libertad, la igualdad y la justicia mediante la eliminación violento-defensiva de sus obstáculos, de los verdaderamente violentos opresores y explotadores.
Como eres múltiple, legión, sabes disfrazarte, puede que incluso hayas tomado clases de teatro y maquillaje para saber adoptar diversas apariencias y múltiples rostros, evitando así las máquinas de reconocimiento facial que usan los cerdos.
Como lobo solitario has de ser un individuo que realiza acciones violentas sin el apoyo ni directrices de un grupo u organización y sin la influencia de un líder, así los llamados servicios de inteligencia de los cerdos no podrán localizarte en su persecución preventiva contra las acciones violentas en contra de su tiranía.
Ejemplos de lobos solitarios anarquistas y de lobos no solitarios te preceden, desde Simón Radowitzky a Theodore Kaczynski alias Unabomber o Marius Jacob Mason. Inspirarte puedes también en Luigi Mangione, aunque no se le califique de anarquista y tantos otros. Puedes aprender de sus procedimientos y de los fallos que llevaron a sus capturas, pero infórmate por libros, en las bibliotecas, de forma anónima, no a través de una Web llena de boots espías con los que crean listas negras los cerdos y podrían localizarte. Si deseas formar parte de un grupo puedes intentar conectarte con el Frente de Liberación Animal o el Frente de Liberación de la Tierra o el colectivo AntiFa, pero ya sabes que toda conexión es un riesgo y un peligro. Inspírate entonces en organizaciones de las décadas de los años setenta y ochenta, como las Brigadas Rojas, Fracción del Ejército Rojo o Acción Directa, si es que no en ETA o el IRA.
Cierto que hay lobos solitarios de extrema derecha o los hay fundamentalistas islámicos y sionistas genocidas judíos, pero esos trabajan para la jerarquía supremacista blanca o la jerarquía religiosa del islam, para los cristianismos evangelistas, católicos y protestantes o para el judaísmo sionista internacional.
Fundamentalistas hay en casi todos los bandos, menos en el anarquista, único bando sin jerarquía, sin fundamento, única posición que, sin merma de ninguno de los polos, junta la libertad y la igualdad con la justicia.
Solo tú tienes el derecho de ajusticiar, tú tienes que hacerlo, lobo solitario anarquista, porque nadie más hace.